portada para redes

Autora Alejandra Gómez Martínez
Fecha de edición Diciembre 2015 / Marzo 2016
Nº páginas 94 páginas
Medidas 155 x 215 x 0.43 cm
Acabado Tapa blanda
ISBN 978-84-943469-6-5
Precio 10,00 € + 1,75 € gastos de envío
                         

Me cuenta Alejandra que, de pequeña, pintaba caritas sobre cáscaras de huevos duros y se las regalaba a su abuela. Mi madre me decía, en una cocina que aún existe, que para cocer un huevo, hacía falta el tiempo de un Credo. Sin embargo, el tiempo de las mujeres con huevos siempre fue distinto. Y yo creo en la cáscara frágil que nos protege de la herida. Y en la cicatriz hermosa que somos. Cojo piedras y las bautizo con nombres de poetas. Fue una, cuyos huesos brillaban en la noche, en la garganta viva de un pájaro petrificado la que me unió a Alejandra. Exagero, sin duda, si digo que para siempre. Pero mentiría si escribiera cualquier otro tiempo. Allí nos quedamos; aquí: en la certeza de aquella garganta-nido, de aquel embrión que es hoy collage para la vida.

[Ovario. Del latín, ovarium. A su vez, de ovum, huevo]. Alejandra es una mujer de ovarios. De huevos. Los tiene bien puestos. En su sitio (no hay mejor forma de tenerlos). Por ello lucha la niña que mira bullir el agua, la mujer rockera, la mujer madre, la mujer emoticón, la novia, amante, poeta, la mujer VIH que se desvive porque asoma al horizonte. Y Lei si alza. Lei decide. Aunque aquello no vaya a ninguna parte, ella ladra en días perros y vuela en los días pájaros. La mujer que contempla Cómo rompe a hervir un huevo se levanta la falda cuando quiere y rompe el verso. Y quema la página. Renombra hasta encontrarse, hasta encontrarte. Y se moja los dedos en la yema de la vida.

Hierve, Alejandra. Empiecen este Credo con ella para contemplar Cómo rompe a hervir un huevo. En ello nos irá la condición de la que están hechos los huesos del amor. No sean impacientes. A buen entendedor…

Lola Crespo Rodríguez

Alejandra Martínez Gómez (Sevilla, 1974). Comenzó a escribir con una máquina Olivetti, un cuento donde los personajes tenían nombres propios americanos, y como paisaje de fondo, el puerto de Pearl Harbor y extraterrestres de por medio. Luego le llegaron el primer amor, la conciencia social, el teatro y los talleres de literatura con Ángel Leiva en los años 90. Participó con algunos poemas en la revista La Violondrina .

Estudió periodismo y educación social, trabajó de modelo en Bellas Artes, recogió fresas, quiso ser guardiana de bosques, es madre y actualmente coordina una asociación de VIH/Sida. Crea collares con papel, tijera y corazón en sus ratos libres. En 2011 publicó su primer libro de poesía Vertiginosamente  (Lautaro Editorial). En 2015 se autoeditó el libro online Poemas encogidos . Desde julio de 2014 participa activamente en la coordinación del ciclo Comparte Poesía  en La Tregua , bar en Sevilla.